Estar muchas horas frente a la pantalla no solo cansa los ojos: fragmenta la atención, aumenta el estrés y, con el tiempo, puede llevar a un verdadero agotamiento mental.
El investigador Paul Leonardi, experto en gestión de tecnología en la Universidad de California Santa Bárbara, propone seis estrategias concretas para hacer que la tecnología trabaje a tu favor y no en tu contra.
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1. Elegir bien el canal para cada mensaje
No todos los mensajes necesitan una videollamada ni todos los detalles caben bien en un chat.
- Usa mensajería instantánea (WhatsApp, Teams, Slack) para asuntos simples y respuestas rápidas.
- Prefiere el correo cuando necesitas contexto, archivos o dejar registro claro de decisiones.
- Para temas complejos o delicados, una llamada breve o una reunión informal suele evitar malentendidos y cadenas interminables de mensajes.
Leonardi destaca que muchos problemas se resuelven mejor con una conversación corta y directa que con decenas de correos o chats cruzados. Un encuentro informal (presencial o virtual) permite:
- Aclarar dudas en el momento.
- Leer gestos y tono de voz.
- Cerrar acuerdos sin tanto ida y vuelta.
Eso reduce la carga mental de interpretar mensajes escritos y baja el riesgo de conflictos por malentendidos.
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3. Romper el “sesgo de urgencia” en las notificaciones
Sentir que todo es urgente agota. Leonardi llama a esto “sesgo de urgencia”: asumir que cada correo o notificación requiere respuesta inmediata. Para combatirlo:
- Define bloques del día para revisar mensajes y silencia notificaciones fuera de esas ventanas.
- Responde de inmediato solo lo realmente crítico; el resto puede esperar a tu siguiente bloque de revisión.
Esto protege tu concentración y disminuye el desgaste de estar “en alerta” constante.
4. Escribir menos veces, pero mejor
Responder rápido y con mensajes muy breves suele generar más correos o chats pidiendo aclaraciones. Leonardi sugiere lo contrario:
- Tomarte unos minutos para elaborar un mensaje más completo, claro y estructurado.
- Anticipar posibles dudas y responderlas en el mismo correo.
Un buen mensaje puede evitar varias interacciones posteriores y, a la larga, ahorrar energía mental.
Cambiar de app todo el tiempo (de Zoom a Teams, de Slack a correo, de gestor de tareas a chat) implica microajustes constantes que agotan, aunque no lo notes. Recomendaciones del experto:
- Hacer una “auditoría” de herramientas: identificar qué plataformas duplican funciones.
- Elegir las mínimas necesarias y consensuarlas con tu equipo.
Menos herramientas significan menos cambios de contexto y menos cansancio al final del día.
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6. Poner reglas claras de horarios y respuesta
Las organizaciones y los líderes tienen un rol clave: cuando se espera respuesta a cualquier hora, el agotamiento digital es casi inevitable. Ayuda mucho:
- Definir horarios de trabajo y de desconexión, y respetarlos.
- Acordar tiempos razonables de respuesta (por ejemplo, dentro de 24 horas en correo, más rápido en emergencias).
- Fomentar pausas breves lejos de la pantalla y no llenar la agenda de reuniones innecesarias.
Desarrollar hábitos tecnológicos deliberados —usar menos apps, responder con más calma, cuidar horarios— no solo mejora la productividad, también protege el bienestar mental en una vida cada vez más digital.