La carga de la enfermedad inflamatoria intestinal va aumentando a nivel mundial, teniendo un estimado de cuatro millones de personas en todo el mundo. Este padecimiento se caracteriza por la inflamación crónica de la pared intestinal, esto provoca síntomas como diarrea persistente, dolor abdominal y fatiga.
Los tratamientos estándar incluyen fármacos antiinflamatorios y otras terapias dirigidas al sistema inmunitario, pero muchos pacientes experimentan sólo un beneficio limitado.
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A este respecto de un posible tratamiento, un nuevo estudio, liderado por la Universidad de Tokio, Japón, y que fue publicado en ‘Stem Cell Reports‘ demuestra que se puede utilizar un modelo de intestino derivado de células madre humanas para identificar posibles terapias para la enfermedad inflamatoria intestinal, destacando la glicirricina como un candidato prometedor para reducir la inflamación intestinal y la muerte celular.
Y es que el compuesto logró prevenir significativamente la muerte celular intestinal, un avance que ahora puede probarse en humanos.
El cribado de alto rendimiento ofrece una estrategia prometedora para descubrir nuevas terapias para la enfermedad inflamatoria intestinal, pero depende de contar con un modelo fiable de la pared intestinal humana para las pruebas de laboratorio.

Para abordar este problema, un equipo liderado por Yu Takahashi en la Universidad de Tokio desarrolló un modelo de intestino humano derivado de células madre e indujo un estado similar a la enfermedad exponiendo las células a una proteína inflamatoria primaria, asociada con la enfermedad en pacientes.
Tras confirmar que dicha proteína provoca la muerte celular y la inflamación en su modelo, los investigadores analizaron aproximadamente tres mil 500 compuestos, utilizando la muerte celular como principal indicador.
La glicirricina, un componente natural presente del regaliz negro, que ya había mostrado su eficacia en modelos celulares y animales de la enfermedad inflamatoria intestinal se reveló como uno de los compuestos más prometedores, previniendo significativamente la muerte celular intestinal.

Este efecto también se observó en ratones con el padecimiento, donde el compuesto redujo tanto la inflamación intestinal como la muerte celular.
Estos hallazgos resaltan el potencial de los modelos de enfermedad inflamatoria intestinal derivados de células madre humanas como plataformas poderosas para el descubrimiento de fármacos.
En cuanto a la glicirricina se requerirán más estudios clínicos para determinar si puede aliviar eficazmente el padecimiento en pacientes, evitando al mismo tiempo efectos secundarios indeseados.
Aclarar que, aunque el compuesto es un componente del regaliz, los expertos advierten de que el consumo excesivo del regaliz negro comercial puede tener efectos secundarios (como tensión alta), por lo que siempre se debe consultar a un especialista antes de cambiar cualquier pauta dietética en pacientes con dicha enfermedad.


