Un grupo de investigadores decidió analizar cómo es que el estilo de vida urbano moderno ha moldeado a las bacterias que viven en nuestros intestinos. Los hallazgos sugieren que la transformación comienza mucho antes de lo que se pensaba.
Los resultados comparan la realidad de las sociedades tecnológicas con las rurales.
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Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad Jagiellonian (Cracovia, Polonia) exploró cómo los estilos de vida industrializados afectan la capacidad del microbioma intestinal para reciclar hormonas.
Como se señala en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ un subconjunto del microbioma intestinal, denominado estroboloma, produce enzimas que descomponen los estrógenos en el intestino, facilitando su reabsorción desde el intestino hacia la circulación.
Los investigadores para descubrir vínculos entre los patrones de estilo de vida y el estroboloma, analizaron conjuntos de datos públicos del microbioma intestinal de 24 poblaciones distintas en cuatro continentes, que representaban una variedad de estilos de vida, incluyendo cazadores-recolectores, pastores y poblaciones industrializadas.
En varios conjuntos de datos, las poblaciones industrializadas mostraron una abundancia hasta siete veces mayor de bacterias asociadas al estrobloma, en comparación con poblaciones no industrializadas. La diversidad del estroboloma también fue de aproximadamente el doble en los grupos industrializados en comparación con los no industrializados.

Por otro lado, en un conjunto de datos que incluía lactantes alimentados con leche materna y fórmula; los autores encontraron que los lactantes alimentados con fórmula presentaban una abundancia de microbiota asociada al estroboloma entre dos y tres veces mayor y una diversidad de la misma hasta once veces mayor en comparación con lactantes alimentados con leche materna.
Los autores de la investigación identificaron tres variantes bacterianas asociadas al estroboloma que eran relativamente más abundantes en los lactantes alimentados con fórmula.
Los hallazgos sugieren que los estilos de vida industrializados pueden alterar la capacidad del microbioma intestinal para reciclar estrógenos y que dichos efectos pueden comenzar en la primera infancia a través de cambios en el estilo de vida, como una alimentación con fórmula.
Según los científicos los hallazgos ilustran el impacto de la ilustración en el estroboloma.


