Si bien muchas personas comparten experiencias sobre cómo enfrentar y bajar los niveles de cortisol, así como sus opiniones sobre un supuesto vínculo entre el estrés, el cortisol y la hinchazón facial y corporal.
Sin embargo, ¿realmente el cortisol es un villano? ¿Qué es?
El doctor Xand van Tulleken, experto médico señala que es una hormona esencial que necesitamos para vivir y aclara que no es un villano y no se debe pensar en nuestro cuerpo de esa manera.
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El cortisol es producido por pequeñas glándulas ubicadas sobre los riñones, llamadas glándulas suprarrenales, las cuales son controladas por la glándula pituitaria en el cerebro, y la mayor parte del tiempo tu organismo la monitorea cuidadosamente.
La hormona es denominada a menudo como la “hormona del estrés“, convirtiéndose en una palabra de moda en el ámbito del bienestar, pero como subraya el doctor, hay que recordar que la hormona no es el peligro.
Es la hormona que nos ayuda a despertarnos, mantenernos alerta, afrontar los retos que tenemos durante el día y a dormir en la noche.
Funciones del cortisol
Esta es una de las varias hormonas que ayudan a controlar la forma en la que el cuerpo enfrenta el estrés, pero también desempeña un papel importante en otras funciones del cuerpo, como: gestionar cómo tu cuerpo utiliza los carbohidratos, las grasas y proteínas, reduce la inflamación, regula la presión arterial, aumenta el nivel de azúcar en la sangre (glucosa), controla el ciclo sueño-vigilia.
Además, aumenta la energía para que se pueda afrontar el estrés y reestablecer el equilibrio posteriormente.
Mencionar que, si bien sin cortisol moriríamos, tener demasiada de la hormona en el organismo puede causar una serie de problemas de salud.
¿Cómo funciona el cortisol?
El hipotálamo y la hipófisis, estructuras cruciales en el cerebro, detectan si la sangre contiene un nivel adecuado de la hormona.
Si el nivel es demasiado bajo el cerebro ajusta la cantidad de hormonas que produce. Las glándulas suprarrenales captan estas señales y a continuación regulan la cantidad de cortisol que liberan. Los receptores de cortisol presentes en la mayoría de las células del cuerpo reciben y utilizan la hormona de diferentes maneras.
Los niveles de la hormona en la sangre varían a lo largo del día, pero generalmente son más altos por la mañana al despertar y luego disminuyen durante toda la jornada; esto se conoce como ritmo circadiano.
Aunque no siempre es así, ya que en las personas que trabajan de noche el patrón se invierte, por lo que el momento de liberación del cortisol está claramente vinculado a los patrones de actividad diaria. Además, en respuesta al estrés, se libera cortisol adicional para ayudar al cuerpo a responder adecuadamente.

Así cuando el cuerpo se encuentra en estado de alerta máxima el cortisol puede alterar o inhibir funciones que están interfiriendo. Estas funciones pueden afectar a los sistemas digestivo y reproductivo, el sistema inmunitario e incluso al crecimiento.
Sin embargo, en ocasiones los niveles de cortisol pueden descontrolarse.
John Wass, profesor de Endocrinología de la Universidad de Oxford afirma que es muy probable que vivamos con niveles elevados de cortisol en nuestro organismo, en parte porque hay mucho estrés en el mundo. Dice que con los smartphones es imposible tener un momento de paz.
Sin embargo, el profesor cuestiona la relación directa que a menudo se establece en las redes sociales entre los niveles de cortisol y los cambios en el cuerpo, calificando el vínculo como engañoso. Señala que todos esos cambios (aumento de peso o hinchazón facial) pueden tener muchas otras causas y explica que es improbable que los niveles de cortisol sean los únicos responsables. Es un panorama complejo.
Para el profesor Daryl O’Connor, quien dirige el Laboratorio de Estrés y Salud en la Universidad de Leeds, en Inglaterra, la única forma de saber con certeza si los niveles de cortisol son altos es mediante un análisis de sangre o saliva.
Afirma que es normal que los niveles fluctúen a lo largo del día, con niveles altos por la mañana y bajos por la noche. Siendo algo que la mayoría de la gente no nota.
En cuanto al tema de la “cara de cortisol” o “cuerpo de cortisol” que se adjudica a los niveles altos de la hormona, el doctor Xand dijo que es algo que se debe ignorar totalmente, ya que así no es como funciona el cortisol en el cuerpo.
Aclara que lo que se ve en redes sociales sobre el cortisol es un buen ejemplo de cómo puede propagarse información falsa en internet, porque hay cierta verdad en el vínculo entre la hormona y el aumento de peso, especialmente en la cara y el abdomen.
Destacar que hay enfermedades, como el síndrome de Cushing, que pueden causar niveles crónicamente altos de cortisol, por ejemplo, por un tumor en la glándula pituitaria que está produciendo exceso de la hormona o el uso continuo de medicamentos que imitan el efecto de la misma.
En estos casos los niveles crónicamente altos de la hormona pueden causar redistribución de la grasa corporal, especialmente en la cara y el abdomen. A lo que Van Tullen afirma que, si bien hay un vínculo entre los niveles altos de cortisol y la redistribución de grasa corporal estos ocurren como un síntoma de un trastorno médico que debe ser diagnosticado y tratado correctamente.
Y recomienda que, si te sientes mal y estás viendo cambios drásticos en tu cuerpo y consideras que puedes tener un padecimiento, se debe consultar a un médico.


