La doctora Ana María Sánchez Bao señala que incluso una reducción moderada del peso corporal mejora la glucemia en la diabetes. Y añadió que habitualmente se reduce la necesidad de medicación. Asimismo, esta pérdida de peso mejora factores de riesgo cardiometabólico, como la presión arterial, los triglicéridos o la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica.
La galeno, miembro del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario Universitario del Ferrol, ha señalado que el continuo cardiometabólico es un concepto que describe cómo diferentes alteraciones metabólicas y cardiovasculares no ocurren de forma aislada, sino como parte de un proceso progresivo y conectado que puede empezar muchos años antes de que aparezcan enfermedades graves.
De este modo, se trata de una cadena de eventos que va desde factores de riesgo iniciales hasta enfermedades cardiovasculares establecidas. En el mismo son claves, y están conectadas, la diabetes tipo 2 y la obesidad. Siendo la segunda, especialmente cuando existe exceso de grasa visceral o abdominal, uno de los principales factores quefavorecen la resistencia a la insulina, y con ello el desarrollo de la diabetes tipo 2.
Obesidad y diabetes tipo 2
Sánchez Bao refiere que hoy se entienden obesidad y diabetes tipo 2 como dos enfermedades muy conectadas dentro de un mismo continuo cardiometabólico. Señala que hay otros factores a tomar en cuenta:
- la genética,
- la distribución de la grasa,
- la masa muscular,
- la edad,
- el sueño,
- la actividad física y otros determinantes clínicos y sociales también influyen.
Por ello, subrayó que si la pérdida de peso es mayor y sostenida, los beneficios serán también mayores y en algunas personas puede llegar a favorecer la remisión de la diabetes, sobre todo si la evolución de la enfermedad no es prolongada.
a mayor pérdida de peso, mayor probabilidad de mejorar el control glucémico y otros parámetros metabólicos.
De hecho, a mayor pérdida de peso, mayor probabilidad de mejorar el control glucémico y otros parámetros metabólicos.
Así los beneficios suelen empezar con pérdidas relativamente modestas, en torno a entre el 5% y 7 % del inicial. Con reducciones del 10% o más el impacto clínico suele ser más claro, y en algunos pacientes, una pérdida de entre el 10% y el 15% o superior se asocia con una probabilidad mucho mayor de remisión de la diabetes.
Metas establecidas
La experta señaló que las metas deben ser posibles y ajustadas a cada persona, considerando cuánto tiempo han tenido diabetes, su tratamiento actual, si tienen otros problemas de salud, su edad, qué tan débiles están, su cuerpo y lo que prefieren. También dijo que la información disponible apoya un plan de acción que sea fuerte, organizado y hecho a la medida.
En ese sentido, ella explicó que no hay una única dieta ideal válida para todos; lo importante es que genere un déficit energético sea nutricionalmente adecuada y resulte sostenible para esa persona. En cualquier caso, la base sigue siendo una intervención sobre la alimentación, actividad física y cambio conductual.