Los fármacos GLP-1, como la semaglutida (Ozempic), pueden reparar el hígado incluso sin que el paciente pierda peso. Un estudio reciente revela que estos medicamentos actúan directamente sobre células hepáticas para reducir inflamación y fibrosis.
Descubrimiento clave sobre la acción directa en el hígado
La investigación, liderada por Daniel Drucker en el Instituto de Investigación Lunenfeld-Tanenbaum de Toronto, desafía la idea de que la mejoría hepática depende exclusivamente de la pérdida de peso. Publicado en Cell Metabolism, el estudio muestra que la semaglutida activa receptores específicos en el hígado que promueven su reparación, sin necesidad de adelgazar.
El papel de las células endoteliales sinusoidales hepáticas
El equipo identificó que dos tipos celulares portan estos receptores: los linfocitos T del sistema inmunitario y, principalmente, las células endoteliales sinusoidales hepáticas (LSEC). Aunque representan solo el 3% del volumen hepático, estas células actúan como un filtro molecular clave entre la sangre y el hígado, regulando la inflamación y la fibrosis.
Experimentos que confirman la independencia del peso
Para probar que la reparación hepática no depende de la pérdida de peso, se usaron ratones sin receptores cerebrales que controlan el apetito. Estos animales no redujeron su ingesta ni su peso tras recibir semaglutida, pero mostraron mejoría hepática. En contraste, ratones sin receptores en las células LSEC no mejoraron el hígado, incluso perdiendo peso por otros métodos.
Implicaciones clínicas y futuras estrategias
Este hallazgo permite considerar tratamientos con dosis más bajas de semaglutida para enfermedades hepáticas, minimizando efectos secundarios y costos. Drucker enfatiza que la pérdida de peso sigue siendo importante, pero ahora el éxito terapéutico debe evaluarse también por la salud hepática, independientemente del adelgazamiento.
En resumen, los fármacos GLP-1 ofrecen un mecanismo directo para reparar el hígado, abriendo nuevas vías para tratar la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH) y otras enfermedades hepáticas graves.