Un informe reciente de la Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial alerta que el planeta no está preparado para enfrentar una pandemia grave que podría superar el impacto del COVID-19.
Contexto actual y riesgos crecientes
A diez años de la crisis más severa de ébola y seis años después del COVID-19, la seguridad global frente a pandemias ha disminuido. Según el informe “Un mundo al borde del abismo: prioridades para un futuro resiliente frente a las pandemias”, los brotes infecciosos son cada vez más frecuentes y dañinos, mientras la capacidad de respuesta de las sociedades se debilita.
Factores como la desconfianza, la fragmentación geopolítica y la reducción en la ayuda al desarrollo, que ha caído a niveles no vistos desde 2009, crean un entorno propicio para que la próxima emergencia sanitaria tenga consecuencias más graves en salud, economía y política.
La Junta advierte que el tiempo para actuar se agota y que la próxima pandemia podría ser más devastadora.
Retrocesos en acceso y confianza
El informe destaca que el acceso equitativo a diagnósticos, vacunas y tratamientos ha retrocedido. Por ejemplo, las vacunas contra la viruela del mono (mpox) tardaron casi dos años en llegar a países de bajos ingresos, un tiempo mayor al que tomó la distribución de vacunas contra COVID-19.
Además, emergencias como el ébola y el COVID-19 han minado la confianza en gobiernos, afectado libertades civiles y debilitado normas democráticas. La politización de las respuestas y los ataques a instituciones científicas han dejado a las sociedades menos preparadas para futuras crisis.
Prioridades para fortalecer la preparación
La Junta de Vigilancia identifica tres acciones clave para los líderes políticos:
- Establecer un mecanismo independiente y permanente para monitorear riesgos pandémicos.
- Garantizar acceso equitativo a vacunas, pruebas y tratamientos mediante la conclusión del Acuerdo sobre Pandemias.
- Asegurar financiamiento sólido para la preparación y respuesta desde el “día cero”.
La copresidenta Kolinda Grabar-Kitarović señaló que, aunque existen soluciones, sin confianza y equidad no llegarán a quienes más las necesitan. Joy Phumaphi, también copresidenta, enfatizó que la preparación es una prueba de liderazgo político y que la fractura en la cooperación aumentará la vulnerabilidad global.
El papel de la inteligencia artificial y el futuro
El informe resalta el potencial de la inteligencia artificial para mejorar la vigilancia y respuesta ante pandemias, pero advierte que sin una gobernanza adecuada, estas tecnologías podrían agravar las desigualdades en el acceso a la atención médica, como ocurrió durante el COVID-19.
Este llamado se presenta en el marco de la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, donde se negocia un acuerdo global sobre pandemias. La Junta advierte que el tiempo para actuar se agota y que la próxima pandemia podría ser más devastadora si no se toman medidas concretas.