El Parkinson es una enfermedad que cuando se muestra ya lleva años instalándose en el organismo, por lo que una de las prioridades de la investigación neurológica es encontrar señales que permitan identificar a las personas en riesgo mucho antes de que aparezca el primer síntoma.

Justo a este respecto, cada vez hay más evidencia que apunta a que un lugar para detectar el padecimiento es uno que pocos lo asociarían con la propia enfermedad y es el intestino.



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Y es que un nuevo estudio dirigido por investigadores del University College de Londres, Reino Unido, sugiere que el análisis de los microbios en el intestino puede revelar si una persona tiene un riesgo elevado de padecer Parkinson, incluso antes de que haya desarrollado algún síntoma.

Los científicos descubrieron que las personas con el padecimiento tienen una composición distintiva de microbios intestinales, al igual que las personas sanas que tienen un riesgo genético de padecerla, según el estudio publicado en Nature Medicine.

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Los hallazgos podrían ayudar a desarrollar pruebas para revelar el riesgo que tiene una persona de desarrollar Parkinson. | Foto: Pexels.

Los investigadores afirmaron que sus hallazgos podrían ayudar a desarrollar pruebas para revelar el riesgo que tiene una persona de desarrollar Parkinson, de modo que se le pueda ofrecer apoyo temprano y potencialmente podría conducir a nuevas formas de prevenir la enfermedad actuando sobre el intestino.

El profesor Anthony Scharpira, del Instituto de Neurología UCL Queen Square, investigador principal del estudio declaró que para posibilitar tanto la investigación como el uso eventual de dichos tratamientos se necesita desarrollar los medios para la detección muy temprana de las personas que desarrollan o probablemente desarrollarán la enfermedad.

En los últimos años se ha reconocido cada vez más la relación entre la enfermedad y la salud intestinal. En el estudio han reforzado esa evidencia y demostrado que los microbios intestinales pueden revelar signos del padecimiento antes de la aparición de los síntomas.

¿Cómo fue el estudio?

Para el estudio el equipo internacional liderado por los científicos de la universidad, en colaboración con el Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia, utilizó un método innovador para analizar datos clínicos y fecales de los participantes en el Reino Unido en el Royal Free Hospital de Londres e Italia.

El estudio incluyó a 271 personas con Parkinson, 43 portadores de la variante GBA1 (variante genética que puede aumentar el riesgo de padecer la enfermedad hasta 30 veces) sin síntomas clínicos y 150 participantes sanos como grupo de control.

Los científicos descubrieron que más de una cuarta parte de los microbios que componen la microbiota intestinal presentaban variaciones en su abundancia al comparar a personas con el padecimiento y participantes sanos del grupo de control.



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Algunos microbios eran más comunes entre las personas con la enfermedad, mientras que otros eran más comunes entre los participantes sanos del estudio. | Foto: Pexels.

Algunos microbios eran más comunes entre las personas con la enfermedad, mientras que otros eran más comunes entre los participantes sanos del estudio. Este patrón fue más evidente en las personas con estadios más avanzados de la enfermedad.

La mayoría de estos microbios (142 especies) también mostraron diferencias consistentes en su abundancia al comparar a los controles sanos con las personas portadoras de la variante del gen GBA1 que aún no han experimentado ningún síntoma.

Los investigadores afirmaron que la composición del microbioma intestinal en las personas con riesgo genético de padecer Parkinson, pero sin síntomas, se asemeja a un patrón intermedio entre los individuos sanos y aquellos con el padecimiento.

El profesor Schapira señala que por primera vez identificaron bacterias en el intestino de personas con la enfermedad que también se encuentran en quienes tienen un riesgo genético de padecer la enfermedad, pero antes de que desarrollen los síntomas. Importante destacar que estos mismos cambios se pueden encontrar en una pequeña proporción de la población general, lo que podría aumentar su riesgo de desarrollar la enfermedad.

El descubrimiento abre la puerta no sólo a comprobar si las bacterias pueden servir para identificar a las personas con riesgo de padecer Parkinson y también para ver si modificando la población bacteriana mediante cambios de dieta o medicamentos puede reducir el riesgo de una persona a desarrollar la enfermedad.

Los científicos corroboraron sus hallazgos comprobando sus resultados con los de una cohorte adicional de personas en el Reino Unido, Corea y Turquía, que sumaba un total de 638 personas con enfermedad de Parkinson y 319 participantes sanos del grupo de control.

Decir que una pequeña porción de los participantes sanos del grupo de control también presentaba microbiomas intestinales similares a los de las personas con riesgo de desarrollar el parkinson, lo que plantea la cuestión de si también podrían estar en riesgo de padecerla.

Aunque aún se necesita más investigación para comprender qué otros factores genéticos o ambientales influyen en el desarrollo del padecimiento.

Los participantes del estudio dieron datos sobre sus hábitos alimenticios que revelaron cierta evidencia de que aquellos con una dieta más equilibrada y variada tienen menos probabilidades de tener microbiomas intestinales que sugieran un riesgo elevado de Parkinson; esto podría sugerir que la modificación de la dieta podría desempeñar un papel en la prevención del padecimiento.

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Licenciado en Comunicación por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán que se desempeña en la redacción de notas y contenidos informativos sobre turismo, salud, tecnología y otros temas de interés general. MÁS DEL AUTOR

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