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Vestir la playera de la Selección Mexicana no solo es un acto de apoyo, sino que genera una respuesta cerebral que fortalece la identidad y la empatía entre los aficionados, según explica un especialista de la UNAM.
La playera como símbolo de identidad colectiva
Hugo Sánchez Castillo, investigador del Laboratorio de Neuropsicofarmacología y Estimación Temporal de la Facultad de Psicología de la UNAM, señala que portar los colores del Tricolor activa procesos cerebrales relacionados con la identidad y el sentido de pertenencia. Al usar la misma camiseta que otros seguidores, el cerebro interpreta un vínculo con personas que comparten emociones y objetivos comunes.
“Una prenda que te permite de manera general mostrar la empatía, la identificación y literalmente mimetizarte como una masa representativa de un país”, afirmó Sánchez Castillo.
La empatía que conecta a los aficionados con el equipo
El investigador explica que cuando una persona siente que la Selección forma parte de su historia y cultura, el cerebro desarrolla un proceso de identificación con los jugadores. Esto provoca que las emociones del equipo se vivan intensamente, lo que explica las celebraciones, abrazos entre desconocidos o lágrimas tras un gol o derrota.
“Esta capacidad cognitiva como proceso neurobiológico es muy importante, porque cuando la logramos, nos alineamos en términos emocionales y, entonces, al contar con ésta –en dicho caso hacia un grupo de deportistas que nos representan (incluso como nación)–, nos permite no sólo ser empáticos con ellos, sino identificarnos como parte de; y ahí es cuando se vuelve un efecto altamente emocional”.
El papel de la corteza prefrontal en el comportamiento durante el partido
La corteza prefrontal, encargada del control de impulsos y la regulación emocional, puede disminuir su actividad durante un partido de la Selección Mexicana. Esto explica por qué las personas actúan de forma diferente, como gritar en lugares públicos, algo que normalmente evitarían.
“En algunas ocasiones estas estructuras son inhibidas. Es decir, algo que en una situación normal nos causaría extrañeza, como gritar en medio de un restaurante, nuestra corteza prefrontal lo inhibe y no gritas. Pero cuando estás en el partido futbol de la selección de México, se da esta mimetización, disminuye la actividad de la corteza prefrontal, te identificas con los otros, y de repente estás gritando frente a todos, en una situación que antes no harías”.
Una emoción que perdura más allá del partido
Esta conexión emocional no termina con el silbatazo final. La experiencia queda almacenada en la memoria y se reactiva en futuros encuentros importantes de la Selección Mexicana. Además, estas manifestaciones colectivas ayudan a liberar tensión y ansiedad acumuladas.
Así, para la ciencia, ponerse la playera verde representa mucho más que apoyar a un equipo: es reforzar la identidad y sentirse parte de una comunidad que comparte emociones y valores.
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