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Cuatro personas han muerto y siete permanecen hospitalizadas en Nueva York debido a un brote de legionelosis en Manhattan. El origen del contagio aún no se ha identificado, mientras las autoridades y familiares buscan respuestas.
Detalles del brote en Manhattan
En el Upper East Side de Manhattan se reportaron 76 casos de legionelosis, una infección causada por la bacteria Legionella. De estos, cuatro pacientes fallecieron entre el viernes y el lunes recientes, y siete continúan hospitalizados. Además, 53 personas ya recibieron el alta médica y 12 no requirieron hospitalización.
Entre las víctimas figura un veterano de la Fuerza Aérea, de 88 años, que murió tras dos semanas en cuidados intensivos. Su familia planea demandar al propietario de la torre de refrigeración que presuntamente causó el contagio, aunque las autoridades aún no han identificado la fuente exacta.
Respuesta y medidas en la ciudad
La presidenta del Concejo municipal, Julie Menin, criticó la gestión del brote y propuso un proyecto de ley para obligar a identificar y desinfectar torres de refrigeración sin inspecciones recientes. También se plantea crear una línea telefónica para informar a la población durante el verano en caso de nuevos brotes.
Este brote recuerda al registrado el año pasado en Harlem, que causó cinco muertes y 114 casos. Tras ese evento, la ciudad implementó una normativa que exige pruebas mensuales de detección de Legionella en torres de refrigeración activas.
¿Qué es la legionelosis y cuáles son sus síntomas?
La legionelosis, o enfermedad del legionario, es una infección pulmonar grave causada por la bacteria Legionella. Esta bacteria se encuentra naturalmente en aguas dulces, pero puede proliferar en sistemas de agua artificiales como jacuzzis, fuentes y sistemas de aire acondicionado.
La infección ocurre al inhalar gotas de agua contaminadas. Los síntomas aparecen entre dos y 14 días después de la exposición e incluyen tos, fiebre alta, escalofríos, dolor de cabeza y en el pecho, dificultad para respirar y fatiga. También pueden presentarse náuseas, vómitos, diarrea y confusión.
La enfermedad puede causar complicaciones graves como insuficiencia respiratoria, renal y sepsis, con una tasa de mortalidad cercana al 10%. La bacteria también puede provocar la fiebre de Pontiac, una enfermedad más leve similar a la gripe.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y pruebas específicas como radiografías de tórax, análisis de orina, esputo y sangre para detectar la bacteria. El tratamiento principal es con antibióticos y, en casos graves, hospitalización.
La atención médica oportuna es crucial para evitar complicaciones y la mayoría de los pacientes se recupera con el tratamiento adecuado.
Con información de EFE.
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