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La niebla alberga millones de bacterias vivas que crecen y se reproducen dentro de sus gotas, según un reciente estudio científico.
Un ecosistema invisible en la niebla
La niebla, esa capa blanca que cubre paisajes, no es solo agua suspendida en el aire. Investigadores de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) descubrieron que contiene un ecosistema microbiano activo.
Durante más de dos años, analizaron muestras de aire antes, durante y después de episodios de niebla, enfocándose en la llamada “niebla de radiación”, que se forma en noches tranquilas cuando el suelo pierde calor y el vapor de agua se condensa cerca de la superficie.
Bacterias vivas y activas en gotas diminutas
Aunque menos del 1 % de las gotas de niebla contiene bacterias, la enorme cantidad de gotas hace que la concentración total sea equivalente a la de los océanos. Una muestra de agua de niebla del tamaño de un dedal puede albergar alrededor de diez millones de bacterias.
Bajo el microscopio, los científicos observaron que estas bacterias crecen y se dividen activamente, lo que indica que las gotas de niebla funcionan como un hábitat temporal, no solo como un medio de transporte.
Entre las bacterias identificadas destacan las metilobacterias, que consumen compuestos de carbono simples como el formaldehído, un contaminante atmosférico común. Estas bacterias podrían transformar el formaldehído en dióxido de carbono, ayudando a reducir su concentración en el aire.
Implicaciones para el medio ambiente y la ciencia
Este hallazgo tiene impacto en varias áreas. En regiones áridas, la captura de niebla para obtener agua potable es una solución sostenible frente a la escasez hídrica. Sin embargo, al extraer la niebla se eliminan estas bacterias, cuyo papel en la atmósfera aún no se comprende completamente.
Además, estas bacterias podrían influir en las reacciones químicas dentro de las nubes, incluso durante la noche, cuando la química atmosférica se ralentiza. Esto podría ser relevante para mejorar los modelos climáticos y atmosféricos.
Los científicos reconocen que aún quedan muchas preguntas abiertas: qué otras bacterias habitan en diferentes tipos de niebla, cómo varían regionalmente y qué funciones desempeñan en la atmósfera.
La próxima vez que la niebla cubra el paisaje, recuerde que no es solo agua y frío. Dentro de esa capa blanca existe un mundo vivo y dinámico, invisible a simple vista pero fundamental para el equilibrio ambiental.
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