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Imágenes recientes de la cámara HiRISE, a bordo del orbitador Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA, mostraron una estructura de tres caras en la región de Candor Chasma, dentro del gigantesco sistema de cañones Valles Marineris.
Por su silueta triangular y su tamaño comparable al de la Gran Pirámide de Giza, las fotos desataron titulares sobre una posible “pirámide en Marte” y renovadas teorías sobre civilizaciones antiguas en el planeta rojo.
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La formación se ubica en el oeste de Candor Chasma, un cañón profundo modelado por fallas tectónicas, erosión del viento y, probablemente, antiguos flujos de agua.
Ha sido fotografiada varias veces desde principios de los años 2000, y la simetría aparente de sus tres lados se aprecia independientemente de la estación o del ángulo de iluminación, algo que aumenta su atractivo visual.

Imagen: NASA/JPL/University of Arizona
Lo que dicen los geólogos sobre la “pirámide”
Lejos de hablar de arquitectura marciana, los expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) clasifican esta estructura como un “knob geomórfico tipo 3”, es decir, una protuberancia rocosa resistente que ha quedado expuesta tras millones de años de erosión.
En Marte, los vientos cargados de polvo actúan como auténticas lijadoras naturales, tallando rocas en formas poliédricas.
Este proceso da lugar a Dreikanters, rocas de tres caras que se forman cuando el viento erosiona de manera preferente ciertos planos, a menudo alineados con fracturas o fallas locales.
En Candor Chasma, las capas de sulfatos y otros minerales se desgastan de forma irregular, y la combinación de estratos, fracturas y luz solar puede resaltar ángulos que el ojo humano interpreta como “pirámides” casi perfectas.
Estudios geológicos de la zona apuntan a una historia dominada por actividad volcánica, sedimentación, erosión y posibles procesos hidrológicos antiguos, pero no han encontrado indicios de construcciones artificiales.
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En la parte superior de la imagen orbital se ve la formación triangular de Candor Chasma en Valles Marineris.
Imagen: NASA/JPL/University of Arizona
La NASA publica estas imágenes de manera abierta para que la comunidad científica e incluso aficionados puedan analizarlas, pero no ha respaldado ninguna hipótesis de origen artificial.
Por qué nos encantan las pirámides en Marte: la pareidolia
El revuelo por esta “pirámide” enlaza con otros episodios famosos, como la “Cara en Marte” o la llamada Pirámide D&M en Cydonia, que han alimentado teorías sobre estructuras megalíticas marcianas durante décadas.
Muchas de estas ideas se apoyan en aparentes alineaciones matemáticas o similitudes visuales con monumentos terrestres que, al observarse con más resolución o desde otros ángulos, se desvanecen en simples juegos de luces y sombras.
Los psicólogos llaman pareidolia a esa tendencia del cerebro a reconocer formas familiares —rostros, figuras geométricas, animales— donde solo hay patrones aleatorios.
En la exploración espacial, donde las imágenes suelen ser poco intuitivas, la pareidolia es frecuente y explica buena parte de las “caras”, “edificios” y “pirámides” que de vez en cuando se hacen virales.
Qué busca realmente la NASA en Marte
Mientras las redes se encienden con teorías de civilizaciones perdidas, las misiones actuales de la NASA y otras agencias están centradas en objetivos muy diferentes: reconstruir la historia geológica de Marte y buscar señales de vida microbiana pasada o presente, no megastructuras.
Rovers como Perseverance y misiones orbitales recopilan datos sobre rocas, minerales y antiguos entornos acuosos para entender si el planeta pudo ser habitable.
La “pirámide” de Candor Chasma, lejos de ser una prueba de arquitectura alienígena, es un recordatorio de que Marte es un mundo geológicamente complejo, donde la erosión, el viento y el juego de luces pueden producir formas tan sugerentes como engañosas.
Y también de que, cuando miramos al espacio, seguimos llevando con nosotros la misma imaginación que nos hace ver figuras en las nubes.
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