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La capacidad de doblar la lengua en taquito ha llamado la atención de especialistas en psicología y neuropsicología, quienes analizan la relación entre este movimiento, el control motriz y algunos rasgos de personalidad.
Durante años, esta destreza se consideró principalmente un rasgo determinado por la genética. Sin embargo, diversos análisis plantean que también puede relacionarse con la conexión entre el cerebro, la motricidad fina y determinadas características conductuales.
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¿Qué características se relacionan con esta habilidad?
Los análisis citados en la información señalan que realizar este movimiento requiere cierto nivel de control neuromuscular, relacionado con áreas cerebrales involucradas en la resolución de problemas, el pensamiento creativo y la plasticidad cerebral.
Además, la observación de esta conducta identifica algunas características que pueden aparecer asociadas con quienes tienen esta destreza:
- Creatividad y curiosidad: se relaciona con formas de pensamiento flexibles, atención al detalle y disposición para explorar alternativas.
- Pensamiento analítico e introspección: el pliegue en “U” se vincula con la reflexión profunda y la evaluación detallada de situaciones.
- Extroversión y confianza: realizar el movimiento puede funcionar como una forma de mostrar habilidades individuales o destacar socialmente.
- Adaptabilidad: la capacidad también refleja flexibilidad para adquirir nuevas destrezas físicas y mentales.
De acuerdo con la información, la precisión necesaria para coordinar los músculos de la lengua involucra zonas cerebrales relacionadas con el pensamiento complejo.
Por ello, las tareas que requieren una conexión precisa entre la corteza cerebral y la motricidad fina pueden funcionar como indicadores de determinadas capacidades de respuesta ante problemas.
Genética, aprendizaje y plasticidad cerebral
La plasticidad cerebral también forma parte de esta explicación, pues este tipo de movimientos permite observar cómo el sistema nervioso puede crear y reforzar vías de comunicación motora mediante la práctica y la estimulación.
Aunque la predisposición genética puede facilitar el movimiento de los músculos de la boca, la información también plantea que el aprendizaje interviene en el desarrollo de esta habilidad.
Quienes consiguen doblar la lengua en taquito suelen haber perseverado durante la infancia después de observar a otras personas realizando el movimiento.
Sin embargo, los especialistas establecen una importante precisión: esta capacidad no permite realizar por sí sola un diagnóstico psicológico ni medir de manera aislada el cociente intelectual.
Así, doblar la lengua en taquito puede resultar curioso por su posible relación con determinados procesos, pero no constituye una medida definitiva de inteligencia o personalidad.
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