La fibrilación auricular es el trastorno del ritmo cardiaco más común y se asocia con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, una afección que suele tratarse con anticoagulantes. Nuevos hallazgos podrían modificar la forma en que se recetan estos medicamentos a las mujeres en comparación con los hombres que, por lo demás, presentan perfiles de riesgo similares.
Un nuevo estudio de la Universidad de Tulane, Estados Unidos, cuestiona una suposición arraigada en la atención cardiaca que señala que ser mujer aumenta automáticamente el riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con fibrilación auricular, una afección común que provoca que el corazón lata de forma irregular.
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El estudio fue publicado en JACC: Advances y revela que el riesgo de accidente cerebrovascular no aumenta por igual en todas las mujeres con fibrilación auricular. En cambio, sugiere que ser mujer actúa más bien como un factor modificador del riesgo, observándose un mayor riesgo de accidente cerebrovascular principalmente en mujeres de 75 años o más o en aquellas con una mayor carga de otras afecciones de salud.
El doctor Amitabh C. Pandey, coautor principal, señaló que durante años el sexo femenino se ha incluido como factor de riesgo junto con otros factores como la hipertensión y la diabetes, lo que significaba que las mujeres tenían más probabilidades de que se les recetaran anticoagulantes.
El director de Investigación Traslacional Cardiovascular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tulane dijo que su estudio demuestra que las mujeres más jóvenes podrían no tener un riesgo de accidente cerebrovascular tan elevado como se creía, mientras que las mujeres mayores de 75 años parecen tener un riesgo mayor que merece una atención especial.

Por lo general, para determinar si los pacientes con fibrilación auricular se les deben recetar anticoagulantes, los médicos utilizan un sistema de puntuación que asigna puntos a factores de riesgo como la enfermedad, la insuficiencia cardiaca, la diabetes, los antecedentes de accidente cerebrovascular, la enfermedad vascular y la hipertensión arterial. Según este sistema las mujeres reciben un punto sólo por ser mujeres.
Esto puede provocar que las mujeres con el padecimiento sean candidatas a recibir anticoagulantes antes o con mayor frecuencia que los hombres. Si bien estos medicamentos pueden ayudar con la prevención de accidentes cerebrovasculares relacionados con coágulos, también pueden aumentar el riesgo de hematomas, sangrado prolongado, hemorragia gastrointestinal y otras complicaciones graves.
Este enfoque general surgió de la escasa representación de las mujeres en los ensayos y estudios sobre la enfermedad, donde sólo representan alrededor de un tercio de la población estudiada, afirma el coautor Han Feng. Quien añade que su estudio demuestra que no todas las mujeres con el padecimiento tienen el mismo perfil de riesgo y que estas decisiones deben individualizarse.
El estudio se realizó utilizando TriNetX, una extensa base de datos anonimizada de registros médicos, analizando aproximadamente 950 mil pacientes con fibrilación auricular y comparando los resultados de los accidentes cerebrovasculares entre hombres y mujeres en tres grupos de edad (menores de 65 años, de 65 a 74 años y de 75 años o más).
Los investigadores emparejaron a los pacientes de ambos sexos según la edad, otros problemas de salud y si se les había recetado medicación anticoagulante para permitir comparaciones más directas.
Entre los pacientes menores de 75 años el estudio no halló diferencias significativas en el riesgo de sufrir un ictus al año entre hombres y mujeres. Sin embargo, entre los pacientes de 75 años o más, las mujeres presentaron un aumento moderado, pero estadísticamente significativo, en el riesgo de ictus en comparación con los hombres.
En pacientes de 75 años o más sin factores de riesgo adicionales aparte de la edad, las mujeres presentaron aproximadamente un accidente cerebrovascular adicional por cada 629 pacientes en comparación con sus homólogos masculinos.
Los descubrimientos respaldan el creciente interés en el nuevo sistema de puntuación de riesgo de fibrilación auricular (conocido como puntuación CHA2DS2-VA), que elimina el sexo como factor de riesgo independiente. Sin embargo, los investigadores señalaron que se necesitan más estudios y que las recomendaciones médicas siguen siendo inconsistentes.
Pandey señala que estos hallazgos resaltan la necesidad de herramientas y enfoques modernos que permitan personalizar los perfiles de riesgo para cada individuo. El objetivo no es subtratar a los pacientes que necesitan prevención de accidentes cerebrovasculares, sino identificar mejor quiénes tienen más probabilidades de beneficiarse de la anticoagulación y quiénes podrían estar expuestos a riesgos innecesarios.


