Hay ocasiones en que si bien una persona se encuentra bien sabe que algo le pasa, pero el médico descarta causas orgánicas. Se puede decir, en cierta medida que el cuerpo “grita” y en el fondo las personas sienten que algo no está bien.
María Ros, psicóloga sanitaria especializada en ansiedad, trauma y en terapia corporal subraya que se debe ser consciente de que se puede estar somatizando si cuando se va al médico para descartar una causa orgánica este señala que finalmente se presenta estrés o ansiedad y también si se da medicamento para el síntoma que persiste a pesar del tratamiento o por ejemplo también si se acude a fisioterapia por un dolor, pero este permanece a pesar de la terapia.
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En entrevista, la especialista señala que es entonces cuando el cuerpo grita y nos advierte que hay algo que no está procesando, algún duelo traumático o patrones del día a día que nos hacen un flaco favor y que hacen que el cuerpo no funcione bien.
Ros insiste en que el cuerpo no castiga, sino que nos protege y no se equivoca, sino que nos está avisando, al mismo tiempo que guarda historias que la mente no recuerda y que lo que sentimos hoy a veces tiene que ver con lo que no se resolvió ayer.
Advierte de que todo lo que se vive “lo guardamos” gracias a nuestra memoria, que se desarrolla desde nuestra primera infancia y que conforme se va creciendo esas cosas no expresadas por el ritmo de vida, por ejemplo, se pueden ir acumulando.

Declara que se está muy acostumbrado a vivir para fuera a resolver, planear y estar con los demás, pero pocas veces estamos con nosotros mismos, estando todo en nuestro cuerpo, pero cuando está lleno es cuando empieza la somatización fuerte.
A eso se suma que cada experiencia deja huella en las personas y con el tiempo esas “huellas” le van dando forma a la identidad. Afirma que todo cuerpo guarda una historia, existiendo aquellas que se expresan a través de tensión, síntomas, emociones que no encajan o de formas de estar en el mundo que no se llegan a entender.
Advierte que nunca ha visto a dos personas que somatizan igual, pero dice que si son síntomas muy frecuentes de somatización en la sociedad, todo relacionado con dolores de cabeza, migrañas, problemas de descanso, tanto de insomnio como de levantarse cansado y con una sensación de agotamiento, con tensión física, bruxismo, dolores de espalda o cuello que no se quitan ni yendo a fisioterapia.
Así como vértigos y mareos y ahora se ve más patología digestiva, desde intolerancias, digestiones pesadas o temas de alergias.
Ros explica que el sistema nervioso para proteger guarda recuerdos y sensaciones que una vez estuvieron ligados al peligro para ser una defensa hoy, aunque ya no lo sean. Alerta que esos “por si acaso”, aunque a priori parezcan escudos a veces acaban convirtiéndose en trampas ya que no quedan sólo en el recuerdo, sino que influyen directamente en cómo se mira e interpreta la realidad.
Señala que muchas veces pasan cosas que generan una huella, pero que no se es consciente de ello, siendo ahí donde se tiene la posibilidad de darle la vuelta y si bien no se pueden evitar experiencias complejas, dolorosas o traumáticas si se puede ayudar a la cabeza y al cuerpo a no verlas con “las gafas del pasado”.


