En la convivencia cotidiana, algunos elementos contienen sustancias químicas capaces de interferir en el funcionamiento hormonal del organismo, conocidas como disruptores endócrinos y aunque todavía hay cuestiones que resolver la evidencia científica acumulada en las últimas décadas ha llevado a expertos a advertir de su posible relación con las alteraciones menstruales, trastornos hormonales y problemas de fertilidad.
Al respecto de este tema, Europa Press, consultó la evidencia científica y recomendaciones sobre el tema con el doctor Nicolás Olea, coordinador del Grupo de Endocrinología y Medio Ambiente de la Sociedad Española de Endocrinología.
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Él alerta de que la información disponible actualmente sobre la exposición de la mujer a los disruptores endócrinos y su influencia en el tema de la fertilidad es suficiente para poner en marcha mecanismos de información y prevención de la exposición.
Afirma que siempre son necesarios más estudios y va a ser más importante conocer los mecanismos íntimos de interferencia de los disruptores sobre las vías de señalización.
Sostiene que llama la atención la reciente decisión de la comunidad médica de renombrar una afección frecuente muy vinculada a la infertilidad, el Síndrome de Ovario Poliquístico, para denominarse ahora Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino.

De manera que se demuestra que son múltiples las vías metabólicas y endócrinas afectadas que colocan a la disrupción endócrina y las exposiciones ambientales muy sospechosamente en la base causal de la enfermedad.
Olea señaló que la hipótesis de disrupción endócrina nació en los años 80, vinculada a las observaciones en especies animales vinculadas a trastornos hormonales estrogénicos y antiandrogénicos. A ellos se unen, dice, los problemas tiroideos con diagnósticos como el hipotiroidismo y que han colocado a la hormona tiroidea en la quinta medicina más vendida en España con receta médica.
Esto llama la atención de los especialistas sobre cambios en las exposiciones ambientales vinculadas a esa patología. La necesidad de preguntar en la anamnesis médica sobre profesiones de riesgo como cajera, peluquera, manicurista o sanitaria es más imperiosa, ya que la exposición a disruptores endócrinos antitiroideos, como bisfenol-A, triclosán, o PFAS, es posible en cualquiera de estas actividades.
El especialista ya se encuentra informado sobre esta posibilidad y debe contribuir a la información procurada a los pacientes.
Recomendaciones para el cuidado de la salud hormonal
El doctor recomendó lo que pueden hacer las mujeres en su día a día para cuidar su salud hormonal, especialmente si se encuentran planificando un embarazo a reducir el contacto con ese tipo de contaminantes.
Resaltó que la mayor recomendación es el evitar la exposición química innecesaria; esto pasa por tomar conciencia de los excesos de la química en muchas de las actividades de la vida diaria.
Sostiene que el aire interior es uno de los mayores cambios en la exposición moderna, por lo que aconseja ventilar siempre y cuanto más mejor, sacando todo ese “coctel químico” del hogar y el sitio de trabajo.
Aconseja prestar más atención a los cosméticos y productos de cuidado personal. Apunta, en primer lugar, la no consideración del efecto combinado o del efecto coctel en la estimación de los niveles seguros de cada uno de esos compuestos componentes de cosméticos y productos de cuidado personal.


