Si bien los lavados nasales se han popularizado como una solución casi universal frente a la congestión, los resfriados o las alergias; aunque los expertos advierten que no siempre son necesarios, ni debes utilizarlos de forma indiscriminada.

Y si bien resultan una herramienta eficaz en casos de infecciones respiratorias, rinitis o acumulación de secreciones, su uso excesivo (especialmente en personas sanas) puede no aportar beneficios e incluso provocar irritación si no se realiza correctamente.



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Además la evidencia clínica pone el foco en un aspecto clave no sólo importa qué solución se utiliza, sino también la técnica, la presión y la indicación. Elegir mal el dispositivo, aplicar demasiada fuerza o abusar de soluciones hipertónicas son algunos de los errores más frecuentes que pueden comprometer la eficacia del lavado nasal e incluso afectar la salud respiratoria de la persona.

Al respecto la fisioterapeuta respiratoria Teresa García-Barredo Restegui, vocal del Comité Ejecutivo del Área de Fisioterapia Respiratoria de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, precisa que los lavados nasales representan una herramienta terapéutica útil en aquellas situaciones en las que existe congestión nasal persistente, abundancia de secreciones o bien dificultad para una correcta respiración nasal.

Señaló la especialista que estos lavados están indicados en personas con infecciones respiratorias altas de repetición, con resfriados frecuentes, rinofaringitis o sinusitis, en casos de rinitis alérgica o no alérgica, y como parte del abordaje en la otitis media serosa.

Considera que resultan interesantes en niños que presentan respiración oral habitual, tras determinadas cirugías otorrinolaringológicas, así como en personas con asma u otras patologías respiratorias, donde una buena función nasal contribuye a mejorar la calidad de la respiración.

En personas sanas, señala la especialista, y sin un problema respiratorio diagnosticado, pueden utilizarse de manera puntual como medida de higiene nasal tras la exposición a polvo, contaminación o alérgenos, pero no es necesario realizar lavados internos de forma crónica si no existe una indicación clínica concreta.

Lavados nasales
Los lavados están indicados en personas con infecciones respiratorias altas de repetición y con ciertas afecciones respiratorias.

Sobre la solución más adecuada a la hora del lavado nasal, la especialista refirió que esto depende del objetivo y la situación clínica de la persona. Señala que usar suero fisiológico o solución isotónica (0.9%) es la opción más segura y versátil. Es adecuada para uso diario, para bebés, niños y adultos, porque ayuda a hidratar la mucosa y facilita la eliminación de secreciones sin irritar.



Mientras que en el caso del agua de mar es similar al suero fisiológico, pero suelen tener algunos minerales añadidos y puede ser buena alternativa si es bien tolerada. Recuerda que existen soluciones hipertónicas que tienen mayor concentración de sal y pueden ayudar a reducir la congestión o el exceso de mucosidad, pero estas últimas no deben usarse de forma continua, especialmente en niños pequeños ya que pueden resecar e irritar la mucosa.

En cuanto al dispositivo, la especialista señala que no hay uno que sea el único ideal, sino que para ella en la práctica clínica, este debe adaptarse a la situación y tolerancia del mismo. En bebés y niños pequeños los usos más indicados suelen ser dispositivos de baja presión y control manual, como jeringas o nebulizadores nasales.

En niños mayores y adultos normalmente el uso está más dirigido a sistemas de irrigación nasal o duchas nasales que permiten un mayor volumen y un arrastre eficaz.

Al mismo tiempo advierte de que existen diferencias entre dispositivos y es importante contar con alguien experto que pueda asesorar en estos casos y enseñar una técnica que sea eficaz y segura evaluando las posibles contradicciones.

En cuanto al mejor método para usar el lavado nasal la especialista detalla los pasos:

  • Escoger la posición más adecuada a la técnica que vayas a usar.
  • Aplicar el suero por la fosa superior.
  • Dejar que el líquido salga por la otra fosa.
  • Aplicar presión suave y continua.
  • Repite por el lado contrario.
  • Después, sonarse suavemente, si lo permite la edad.

Ella llamó la atención sobre algunos errores que llegan a cometerse, como usar el dispositivo inadecuado según la edad o teniendo en cuenta otros posibles problemas asociados, por ejemplo la otitis de repetición; aparte de hacerlo en una mala posición, utilizar muy poco o demasiado suero durante el lavado.

Asimismo, hacer uso de presión excesiva (especialmente en niños), aspirar los mocos tras el lavado o sin limpieza previa, no limpiar el dispositivo correctamente, así como adaptarse a una técnica con la que no se está cómodo o los padres se sienten mal y nerviosos.

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Licenciado en Comunicación por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán que se desempeña en la redacción de notas y contenidos informativos sobre turismo, salud, tecnología y otros temas de interés general. MÁS DEL AUTOR

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