Si bien se puede considerar que el ver puntos negros flotando o destellos de luz es algo sin importancia, en muchos casos es la manifestación de un desprendimiento de vítreo, un proceso muy frecuente a partir de los 50 años.
Justo el reconocer los síntomas a tiempo y acudir al especialista puede marcar la diferencia entre una evolución benigna y una urgencia oftalmológica con riesgo de pérdida visual.
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En una entrevista con Europa Press, Álvaro Fernández-Vega, miembro de la Sociedad Española de Oftalmología explicó que este fenómeno suele formar parte del envejecimiento natural del ojo, aunque en un pequeño porcentaje puede derivar en complicaciones serias, como un desprendimiento de retina.
Señala que el vítreo es el gel transparente que llena el interior del ojo, y está adherido a la retina, que es la capa que recubre el interior del ojo formando la pared interna del globo ocular. El desprendimiento del vítreo (DPV) es la separación de este vítreo, de su punto de contacto con la retina de la parte posterior del ojo.
Menciona que es un fenómeno muy habitual con la edad porque el vítreo no permanece “gelatinoso” toda la vida, sino que con el paso de los años se produce una licuefacción progresiva y una pérdida de consistencia, de modo que el vítreo colapsa y acaba despegándose de la retina.

En la mayoría de los casos se trata de un proceso degenerativo y fisiológico asociado al envejecimiento que, por lo general, no conlleva el desarrollo de patología ocular significativa, pero que puede ocasionar la visión de lo que se conoce como “moscas flotantes“, que están ocasionadas por las opacidades vítreas.
No obstante, advierte el experto de que un porcentaje pequeño de pacientes durante este proceso, el vítreo puede traccionar de la retina y romperla, ocasionando un desgarro retiniano que puede desencadenar un desprendimiento de retina.
La principal causa del DPV es degenerativa, siendo un proceso de envejecimiento de esa parte del cuerpo, aunque puede adelantarse o desencadenarse en determinadas situaciones, la miopía (sobre todo si es media o alta), la cirugía ocular (especialmente la de catarata), un traumatismo y con menor frecuencia algunas inflamaciones intraoculares u otras condiciones que alteren la unión entre vítreo y retina.

De acuerdo con el especialista el padecimiento es más frecuente a partir de los 50-60 años y su incidencia aumenta conforme se envejece. Sin embargo no todos los pacientes lo presentan a la misma edad ya que existen factores que incrementan las probabilidades de que aparezca antes o se manifieste con más síntomas.
El doctor a pregunta del medio español sobre los síntomas más habituales, apuntando a las miodesopsias o “moscas volantes” a lo que él señaló que se producen por el gel vítreo al separarse de la retina pasa a un plano más anterior, lo que hace que las condensaciones presentes en dicho gel pasen a percibirse de forma más notoria.
Asociado a esto pueden presentarse fotopsias, que son destellos o fogonazos de luz que suelen aparecer por el lateral y que se hacen más evidentes en la oscuridad o con movimientos oculares.
Subraya el oftalmólogo que los síntomas del desprendimiento de vítreo suelen mejorar con el tiempo, aunque pueden desaparecer no completamente y ser más visibles cuando se mira hacia superficies blancas o en días soleados.
Y si bien la mayor parte de los DPV son un proceso benigno y fisiológico asociado al envejecimiento, que no podrá producir complicaciones el especialista señala que si existe el riesgo de complicaciones graves detrás del padecimiento, siendo el potencialmente más grave el desprendimiento de la retina.
Por ello insistió en hacer una exploración completa del ojo cuando aparezcan los síntomas de la enfermedad, debido a que si se produce un desgarro retiniano cuanto antes se detecte y trate menos agresivo será el tratamiento.
Y si bien Fernández-Vega sostiene que en la actualidad no es posible prevenir un desprendimiento de vítreo debido a que forma parte del proceso natural de envejecimiento, tampoco puede prevenirse la formación de desgarros retinianos, cuando ocurre el DVP.
Sin embargo en ocasiones si puede prevenirse el desprendimiento de retina si al explorarla se detecta un desgarro u otras alteraciones que predispongan al desprendimiento, antes de que se haya producido y tratarlo.


