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La duración de una siesta podría influir en la salud del hígado más de lo que se podría pensar y es que una nueva investigación señala que ciertos hábitos de sueño se relacionan con un mayor riesgo de desarrollar hígado graso en personas con diabetes tipo 2.

En las personas con este padecimiento es más frecuente encontrar hígado graso porque suelen coexistir otros factores como sobrepeso, obesidad abdominal, hipertensión y alteraciones del colesterol y los triglicéridos. Esa combinación crea un entorno metabólico que facilita que el hígado actúe como un “almacén” extra de grasa.



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Un nuevo estudio de la Universidad Médica de Wenzhou, China, afirma que las personas con diabetes tipo 2 que duermen siestas de más de 30 minutos al día, independientemente de sus patrones de sueño nocturnos aumentan su riesgo de desarrollar enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD por sus siglas en inglés).

Según el trabajo presentado en ENDO 2026, MASLD (conocida antes como enfermedad del hígado graso no alcohólico) se produce cuando se acumula demasiada grasa en el hígado. Este trastorno crónico puede ser causado por varias afecciones como la obesidad y propiamente la diabetes tipo 2.

hígado graso
El trabajo sugiere que las siestas largas aumentan de forma independiente la probabilidad de la enfermedad hepática en personas con diabetes tipo 2. | Foto: Pexels.

Los investigadores querían determinar si el comportamiento del sueño podría ser un mejor predictor de la MASLD que las pruebas médicas estándar y de ser así los médicos podrían usar preguntas sencillas sobre el sueño para identificar a quienes tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

De acuerdo con Xuejiang Gu, director ejecutivo del Departamento de Endocrinología del Primer Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Wenzhou, su trabajo sugiere que las siestas largas aumentan de forma independiente la probabilidad de la enfermedad hepática en personas con diabetes tipo 2. Sin embargo, un sueño nocturno deficiente combinado con siestas largas triplica con creces el riesgo de esta enfermedad en esa población.



Para este estudio los especialistas recopilaron datos de sueño mediante un cuestionario de mil 900 adultos con diabetes tipo 2 de entre 18 y 85 años, entre 2017 y 2024. Los participantes fueron divididos en cuatro patrones de sueño.

Buen sueño nocturno con siesta corta, buen sueño nocturno con siesta larga, mal sueño nocturno con siesta corta y mal sueño nocturno con siesta larga.

Los miembros del equipo utilizaron un análisis de regresión de Cox multivariante para examinar la asociación entre las características del sueño y la MASLD.

Durante un seguimiento promedio de poco más de tres años surgieron 397 nuevos casos del padecimiento. En comparación con las personas del grupo de buen sueño nocturno con siestas cortas, los participantes de las otras tres categorías se asociaron con un mayor riesgo de MASLD.

El especialista sostiene que los hábitos de sueño son comportamientos diarios modificables que ofrecen a las personas con diabetes tipo 2 una forma práctica de prevenir la MASLD. Piden que se duerma una siesta con sensatez.

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Licenciado en Comunicación por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, se desempeña en la redacción de notas y contenidos informativos sobre turismo, salud, tecnología y otros temas de interés general. MÁS DEL AUTOR

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